Alardear produce la misma sensación de adrenalina que produce subirse a una montaña rusa o ver una película de terror. Un juego sin necesidad de límites quita el límite del límite mismo. Así que hay que pensar cuidadosamente en cómo se debe alardear en el poker.
Alardear demasiado a menudo produce una inestabilidad en los jugadores de poker. Un jugador que juega dos manos y pierde una y gana la otra casi siempre se encontrará se sentirá peor que un jugador que no jugó ninguna de las dos manos. Alardear es arriesgar una pérdida, por lo cual a la hora del poker se los jugadores deberían evaluar bien cuáles son los efectos del alarde para decidir si alardear o no.
Ganar al poker se trata de caudales de ingresos, y alardear es bueno porque es (o debería ser) uno de esos caudales. Un jugador debería ganar dinero alardeando con éxito y logrando que la gente iguale su apuesta en la mesa de poker porque creen o esperan que el jugador esté alardeando.
Alardear es una parte del poker que verdaderamente separa al profesional del poker del novato del poker inexperto. Cualquiera puede alardear, pero saber cuándo un alarde es la mejor jugada puede significar la diferencia entre ganar y perder una partida de poker.
Es importante tener que cuenta que:
Un alarde fallido no es malo: Un jugador no tiene que ganar con cada alarde para que el método sea efectivo.
Se debe considerar cuánta gente va a retirarse: Un jugador debería pensar dos veces antes de alardear con cuatro jugadores todavía en la mano de poker.
Se debe distinguir con quien se alardea y con quien no en la mesa: Los alardes deben ser reservados para los jugadores de poker mediocres.
Se debe estar en posición de alardear: El Hold’em es un juego de posición. Si el oponente ya ha pasado, el jugador está en una posición mucho mejor para alardear.
Un semi-alarde es siempre mejor que un alarde completo: Si el alarde no elimina al oponente todavía se tiene una oportunidad de realizar una mano y ganar el bote.
Es importante utilizar al alarde de forma cautelosa y solamente cuando la situación lo amerite. Sin importar lo blando o selectivo que pueda ser el juego de poker, si se alardea demasiado no se podrá volver a reclamar un bote gratis. A los jugadores que alardean demasiado suelen igualarle apuestas que normalmente no se igualarían.

