El ego en el poker

Hay ciertos jugadores de poker que tienen una clara dificultad para reconocer la diferencia entre sus habilidades reales en el poker, y las que ellos creen que tienen. Hay muchísimos jugadores que creen que son realmente habilidosos, cuando en realidad no lo son.

La mecánica básica del poker no requiere de grandes habilidades: uno recibe cartas, apuesta, y gana o pierde. Así en cada mano. Pero más allá de esta mecánica simple, cada decisión que tomamos con respecto a nuestras cartas y nuestras apuestas puede ser genial o pésima. En cada momento decisivo se nos abren una serie de posibilidades, y la habilidad del jugador reside en elegir la mejor, según las circunstancias.

La misma complejidad del poker hace que los resultados recién puedan verse en el largo plazo: lo que sucede en una sola mano, aislada, no significa realmente nada. Y son tantas las variables a considerar, como decíamos, que resulta difícil creer que hay algún jugador, incluso entre los mejores, que pueda manejarlas todas en forma impecable. Incluso los grandes jugadores cometen errores.

Pero parte de ser un gran jugador es aceptar que podemos equivocarnos, darnos cuenta de que podemos mejorar nuestro juego, y reconocer que hay muchas cosas que no sabemos en el poker.

Por otra parte, hay jugadores que creen que saben todo. Y creer que sabemos todo resulta ser una gran debilidad en un jugador de poker. Porque no nos permite darnos cuenta de todo lo que debemos y podemos aprender todavía para mejorar nuestro juego. Y no hablamos de quienes juegan sólo por diversión, sino de aquellos que juegan para ganar dinero y pretenden vivir del poker.

Este tipo de jugadores lo encontraremos especialmente en las salas de poker online. Si jugamos frente a e ellos, lo mejor que podemos hacer es aprovechar esa debilidad. Pero si somos uno de ellos, lo único que nos resta es reconocer nuestros errores, trabajar muy duro, practicar y aprender todos los días. Y nunca, nunca, volver a creer que somos “alguien”.


Close