Si alguna vez nos hemos visto tomados por sorpresa en una mesa de poker, es que no hemos sabido anticiparnos a lo que venía. Anticiparse significa estar preparado para todo, que nada nos tome por sorpresa en medio de una mano. Si alguien sube nuestra apuesta, y esto nos sorprende, es porque no “lo vimos venir”.
Supongamos que estamos en una mesa con dos rivales. En el flop, R1 pasa y R2 apuesta. Nosotros vemos su apuesta. Si R1 es un jugador súper agresivo, que constantemente hace check-raise en el flop, pero esta vez decide ver, no deberíamos sorprendernos.
Un buen “anticipador” es aquel jugador capaz de prever todas las posibles alternativas sin suponer que ninguna de ellas tiene pre-eminencia sobre las demás. Y sin expectativas: la desilusión porque la jugada resultó de un modo peor del que esperábamos no entra en este juego. La anticipación nos permite, también, cubrir nuestra estrategia y nuestro juego.
Uno de los errores más importantes por falta de anticipación es uno de los más habituales entre los jugadores de poker. Si estamos heads-up, cuando vemos o subimos nuestro rival tiene 3 opciones: abandonar, ver o subir. Sin embargo, la única jugada posible, la más lógica, si estamos frente a un buen jugador, es la subida. Esa es la situación que debemos prever, y no tener la esperanza de que hará lo que sea más conveniente para nosotros. Por lo tanto, debemos de antemano tener preparada la siguiente jugada que haremos después de su subida. Si no lo hacemos, estaremos cometiendo un error difícil de reparar en el momento.

