Hemos dicho muchas veces que la estrategia que usemos en el poker depende, entre otras variables, de nuestra posición en la mesa. Hay 3 posiciones generales: primera base, central y última base. La primera base comprende a los 3 jugadores a la izquierda del repartidor; la posición central comprende a los 3 jugadores que les siguen; la última base corresponde a los que queden entre los del centro y el repartidor.
Vamos a ver, muy sucintamente, cuales son las mejores manos en cada posición.
Si estamos en primera base, apostamos o subimos si tenemos: A-A, K-K, Q-Q, J-J, A-K del mismo palo.
Si estamos en posición central, aumentamos o subimos con: A-Q, A-J, A-10, siempre del mismo palo; A-K de distinto palo; K-Q de cualquier palo, 10-10, K-J, Q-J ó J-10 del mismo palo; A-Q, A-J de cualquier palo; 9-9m K-10, K-10 del mismo palo. Con algunas de estas manos tenemos la opción de formar escalera. Subimos o aumentamos si nadie en primera posición lo hizo.
En última posición subimos o apostamos con: 8-8; J-9 o 10-9 del mismo palo; 7-7; 8-9 u 8-7 del mismo palo; A-x del mismo palo; K-J, Q-J, J-10. Como estamos en última posición, si nadie aumentó antes que nosotros, podemos hacerlo con total libertad.
Si nuestra mano inicial es realmente mala, lo mejor puede ser retirarnos, ya que dependemos íntegramente de las cartas comunitarias para armar nuestro juego.
Cuando tenemos una mano fuerte, apostaremos pero sin excesos, para permitir que nuestros oponentes alimenten el bote.
Si estamos jugando en una mesa fuera de nuestro nivel, lo mejor es apostar poco si tenemos buenas cartas, o retirarnos si nuestra mano no es favorable.
El faroleo requiere práctica y habilidad: mejor no intentarlo con grandes apuestas.
Para quienes recién comienzan, recordar estos pocos consejos puede ayudarlos a superar las etapas iniciales, que siempre son de incertidumbre e inseguridad. El tiempo, la práctica y el estudio del poker harán el resto.

