Tommy Angelo, jugador y asesor de poker, y autor del libro “Elements of Poker”, cuenta que un día “descubrió” que se podía retirar sin deshonor de una mesa de poker, cuando conoció a otro jugador que solía retirarse alegremente en más manos que las que jugaba. Tommy comenzó a explorar, según cuenta, distintas opciones, cada vez más“osadas”: retirarse pre-flop con 9-10, con 8-Q del mismo palo, con un As, si alguien subía, en el river, aún con una buena mano. Finalmente descubrió, jugando en Las Vegas, y según sus propias palabras, que allí sobreviven quienes abandonan.
Por supuesto que no habla de abandonar siempre, sino de abandonar en forma consciente, y audaz, y sin mucho alboroto, y sin vergüenza. Descubrió que incluso aumentaba su dinero disponible para seguir jugando si abandonaba a tiempo y en forma consistente.
Lo que Tommy explica es que el hecho de abandonar seguido, de saber hacerlo, de sentirse libre de hacerlo, le da la tranquilidad necesaria para ver la partida como si no estuviera en la mesa, como si fuera un espectador. No se siente obligado a mentir para sostener una mano mediocre, no se siente obligado a ver apuestas que sólo le harán perder dinero, no siente la necesidad de llegar al final de la mano a como dé lugar. Tiene en sus manos la posibilidad para dar por finalizada una mala situación, sin perder más de lo mínimo indispensable. Y además le da ventajas adicionales: si juega contra jugadores que conocen su estilo, suelen abandonar cuando él apuesta o sube, porque suponen que tiene una gran mano. Y sabe cuándo le están faroleando, especialmente si alguien sube cuando él ve una apuesta.
Según dice Tommy, estas son algunas de las “delicias” de saber abandonar.

