Constantemente, psicólogos y economistas estudian la forma en que las personas toman decisiones individuales en diferentes contextos, ya sea decisiones personales como qué marca comprar, o dónde ir de vacaciones; y también analizan la toma de decisiones grupales, como qué medidas tomar para definir un rumbo económico en una empresa o un sinfín de otras circunstancias.
Uno de los campos en que se realizan estos estudios es sobre el universo de individuos que juegan juegos de apuestas o azar. La mayoría de las veces estos estudios arrojan las mismas conclusiones: los mecanismos para tomar decisiones son los mismos en casi todos los individuos, cualquiera sea la circunstancia. Es por eso que a veces las personas pueden cometer el mismo error una y otra vez.
Tres de los más importantes errores conforman lo que se llama Teoría de Perspectivas, desarrollada por Amos Tversky y Daniel Kahneman (economistas). Veremos entonces algunos aspectos de esta Teoría aplicada al juego del poker.
Los tres errores mencionados son: aversión a perder (el dolor por una pérdida es mayor a la alegría por una ganancia), preferencias de riesgo asimétricas (no apostar cuando se está ganando, pero arriesgar más cuando se está perdiendo) y estimación errónea de probabilidades (pensar que algunos sucesos tienen mayor posibilidad de ocurrir de la que realmente tienen).
La aversión a la pérdida podría estar representada de la siguiente manera: perder una cantidad de 100 dólares, puede causarnos un dolor mucho mayor que la alegría que podría causarnos ganar la misma cantidad. Esto significa que el beneficio subjetivo de ganar 100 dólares es menor que el sufrimiento subjetivo que causa perderlos.
En un experimento realizado, a distintos personas se les propuso una apuesta al 50% en la que podían perder 10 dólares o ganar cierta cantidad. Para aceptar la apuesta, la mayoría de la gente (que no eran jugadores habituales de apuestas) requirió en promedio 25 dólares para aceptar la apuesta. Es decir que para estas personas, una pérdida de 10 dólares “equivale” al placer de ganar 25.
Lo que debemos hacer para utilizar la aversión a la pérdida en nuestro favor en el poker, es saber reconocerla en nuestros oponentes. Jugadores de este tipo rara vez apuestan para aumentar el bote y suelen farolear muy poco. Cuando un jugador con aversión a la pérdida aumenta en el flop, es muy probable que tenga una muy buena mano.
Con esta información podremos leer mejor las manos y saber cuándo retirarnos. A la vez, si nos sentimos peor perdiendo una apuesta que ganando una similar, significará que las emociones están afectando nuestro juego, por lo que no es recomendable seguir.

