Suerte y habilidad en el poker

Ganar en el poker es como una adicción: uno siempre quiere más. El problema reside en que no basta con desear ganar, y muchos jugadores no soportan perder, cuando perder es lo que nos sucederá la mayor parte de las veces que juguemos poker. Saber perder es una de las habilidades para ser un gran jugador de poker.

Si somos emocionalmente doblegados por las derrotas, no lograremos nunca llegar a ser grandes jugadores de poker y comenzaremos a caer por una espiral descendente que sólo nos llevará a más derrotas en cada giro. En todas las mesas, en muchos torneos, veremos jugadores que apenas se sostienen, consiguiendo cada tanto alguna victoria, pero jugando siempre al límite de su bankroll o incluso por debajo de él, con dinero que no les pertenece. Y negándose a aceptar que han perdido y deben replantearse su relación emocional con el juego. Negándose a aceptar que no pertenecen al lugar en el que están sentados porque, si bien alguna vez fueron jugadores de apuestas altas, ya no lo son: no tienen con qué.

En Texas Hold’em, particularmente, quizás veamos jugadores que permanecen durante años jugando en las “grandes ligas”. Y es que son, sin duda, jugadores hábiles. Pero también existe, aunque en menor medida (y no podemos negarlo), el factor suerte. Hay jugadores que tienen suerte de tanto en tanto, y hay jugadores que tienen largos períodos de buena o mala suerte.

Darnos cuenta, en una partida, que estamos jugando bien pero, además, estamos teniendo suerte, también es una habilidad. En No Limit Hold’em, en particular, la suerte puede hacer la diferencia entre ganar y perder, y es algo que veremos cuando se enfrentan heads-up 2 jugadores de igual habilidad. Pero, claro, también es parte del juego, y así debemos entenderlo.

Lo que queremos explicar es que siempre habrá una parte del juego que no podemos dominar. El azar de que nos toquen unas u otras cartas es algo sobre lo que no tenemos control, y ése es un factor que, necesariamente debemos tener en cuenta cuando jugamos.


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