Algunos jugadores y expertos en poker afirman que si estamos en un buen juego, no deberíamos retirarnos de la mesa, suponiendo, claro, que no existan factores que nos impidan seguir en esa buena racha o nos hagan cometer errores (como estar cansados, por ejemplo).
Sin embargo, esto puede ser una verdadera trampa. Supongamos que estamos en una mesa excelente para nosotros, con pésimos jugadores, de que esos que apuestan en todas las manos con cualquier par de cartas o, incluso, con su único par de cartas. Por nuestra parte, sabemos que nuestras decisiones dependen de la mano que tenemos, la posición, la cantidad de jugadores en el bote y etc.
Parece la situación ideal, hasta que perdemos. Comenzamos a perder porque todas las manos se juegan hasta el showdown, y termina ganando un jugador con par de 7s que conecta un 7 en el river, contra nuestro par de Ases, por ejemplo. Cuando tenemos una excelente mano inicial, pero todos los jugadores permanecen en el bote hasta el final, podemos perder contra manos iniciales mucho peores que la nuestra. Lo mejor, entonces, es abandonar la mesa más temprano que tarde.
Por el contrario, se nos aconseja dejar la partida si estamos en un mal juego. Supongamos una mesa con rocas, que no apuestan a menos que tengan par de 8s o mejor. Ganamos las ciegas con frecuencia porque nadie ve nuestras subidas. Cuando faroleamos, no ven nuestra apuesta. Aburrido. Poco desafiante. Pero rentable. ¿Deberíamos abandonar? ¡Claro que no!
En el poker, todo es relativo, hasta el significado de “buena mesa” y “mala mesa”. Lo que importa son los resultados.

